Que el sistema de prescripción de medicamentos permita la prescripción de un medicamento al que un paciente es alérgico, estando esta alergia notificada en el sistema, y sin que medie alerta ante el profesional facultativo, es un error que se puede evitar.

La guía SAFER del Sistema de petición electrónica con soporte de ayuda a la decisión identifica las prácticas recomendadas para el diseño y el mantenimiento de un conjunto de aplicaciones informáticas que se encargarán de procesar las órdenes de tratamiento y las peticiones de pruebas diagnósticas.

Ciertas prácticas relacionadas con los sistemas CPOE pueden crear riesgos para la seguridad.  La adopción parcial, o la falta de monitorización del CPOE pueden crear condiciones peligrosas para el paciente.

Estas aplicaciones son usadas por el personal facultativo, y de su buen diseño depende la efectividad de los tratamientos y de las pruebas diagnósticas solicitadas, sobre todo, ya que hoy en día, se usan exclusivamente sistemas informáticos para la comunicación entre el personal sanitario con el paciente y el personal sanitario entre ellos mismos.

Muchas HCE no tienen unas características de soporte a la decisión sólidas o confiables, y se ha demostrado que los sistemas de TI pobremente implementados introducen errores que afectan negativamente a la atención sanitaria.

Tal y como se CPOEcomentó durante las IX Jornadas de APISA, un sistema diseñado usando estas guías es con lo que ha “soñado” el personal facultativo desde que se empezó a hablar de aplicar sistemas informáticos en el sistema sanitario. Muchas veces en el entorno actual, estos sistemas se perciben más como una carga burocrática/administrativa que ralentiza e incluso llega a dificultar la correcta asistencia sanitaria. Un sistema diseñado usando las guías SAFER sería mucho más un sistema “amigo”, un colega que vigila tus espaldas y se asegura de que ni por algún despiste del destino, puedas meter la pata.

El alcance actual de la evaluación de estas guías se centra principalmente en los medicamentos, pruebas de laboratorio, procedimientos de radiología y la literatura de referencia clínica. Por ejemplo, el uso de un sistema bien diseñado puede mejorar la seguridad de los medicamentos evitando interacciones entre ellos, puede garantizar que no se prescriban medicamentos a pacientes alérgicos a estos, etc. Aunque esta guía también alerta de los peligros de un sistema parcialmente implementado, como sería el caso del abuso de campos de texto libre o la entrada de datos incompletos.

No debemos olvidar que el objetivo final es ofrecer una atención sanitaria segura de alta calidad.

Para completar correctamente la evaluación de esta guía, se requiere de un equipo multidisciplinar, con participación de personas tanto de dentro como de fuera de la organización, como los propios desarrolladores de estas aplicaciones o módulos del sistema informático. Debido a que la guía está diseñada para ayudar a las organizaciones a priorizar los problemas de seguridad relacionados con los sistemas de petición electrónica, los responsables clínicos de la organización debe participar en la evaluación.

Prácticas recomendadas para la Fase 1: TI para la salud seguras

1.- Antes de introducir cualquier orden de tratamiento, se introducen y se actualizan en la HCE la información codificada sobre el alérgeno y la reacción (o alergias desconocidas).

2.- En la HCE están disponibles conjuntos de órdenes de tratamiento basadas en la evidencia para situaciones comunes y estas se actualizan regularmente.

3.- Los ítems que puede pedir el usuario (medicamentos, pruebas diagnósticas o clínicas) están recogidos en una lista de términos estándar.

4.- La HCE puede facilitar tanto la cancelación como el acuse de recibo de los pedidos de laboratorio, radiología y farmacia.

5.- La HCE muestra alertas en un contexto clínico relevante.

6- La HCE incorpora “prácticas óptimas” actuales y directrices de fuentes de información autorizadas, como asociaciones profesionales de la especialidad médica concreta o de las organizaciones sanitarias correspondientes.

Prácticas recomendadas para la Fase 2: El uso de las TI sanitarias de forma segura

7.- El personal facultativo está entrenado y ha probado las operaciones del sistema antes de expedirles las credenciales de inicio de sesión.

8.- El personal facultativo está involucrado en la ejecución, revisión y actualización de la HCE.

9.- La HCE se utiliza para la petición de todos los medicamentos y todas las pruebas diagnósticas y procedimientos disponibles en el propio sistema.

10.- Las entradas de texto libre están reducidas al máximo. Las órdenes de tratamiento se introducen y almacenan codificadas

11.- La información de la orden de tratamiento se comunica electrónicamente (a través del ordenador o de mensajería móvil) a las personas responsables de llevar a cabo la orden.

12.- Tanto las alertas interruptivas, como los pop-ups, se usan en el momento de la petición con discreción y solo para condiciones de alto riesgo y alta prioridad.

13.- Se produce una comprobación de la interacción de medicamento-alergia durante la entrada de nuevas órdenes de medicamentos y nuevas alergias.

14.- Se produce una comprobación de duplicados para medicamentos de alto riesgo, pruebas de diagnóstico y órdenes de procedimiento (excluidos como necesarios los medicamentos “PRN[1]”).

15.- Se realiza una verificación de medicamento/condición para interacciones importantes entre los medicamentos y enfermedades o condiciones específicas.

16.- Se realiza una comprobación de la edad del paciente-medicamento para cuestiones importantes de medicación relacionadas con la edad.

17.- Se produce la comprobación del rango de dosis (como la dosis máxima única o la dosis diaria) antes de que la órdenes de tratamiento de medicamentos se presenten para la dispensación.

18.- Existe un proceso para revisar las interacciones, de manera que sólo las alertas de interacción más significativas se presentan al personal facultativo.

19.- El personal facultativo está obligado a volver a introducir su contraseña para firmar una orden.

20.- Se sugieren automáticamente órdenes corolarios (o consecuentes) cuando sea apropiado y las órdenes estén unidas entre sí, de modo que los cambios se reflejan en la orden original cuando se vuelve a programar, se renueva o se suspende.

21.- Los usuarios pueden acceder a materiales de referencia clínicos autorizados directamente desde la HCE, incluyendo información específica de la organización cuando esté disponible.

22.- Las funcionalidades de la HCE son probadas para asegurar un funcionamiento adecuado antes de su puesta en funcionamiento y con pacientes de prueba en el sistema de producción antes de su uso clínico.

23.- Las preguntas que presenta al usuario la HCE no son ambiguas.

24.- La implementación y uso de la HCE están apoyadas por pruebas de usabilidad basadas en las mejores prácticas de ingeniería de factores humanos.

25.- La información crítica del paciente es visible durante el proceso de introducción de órdenes.

26.- Cuando se necesitan pasos adicionales para completar la orden que se solicita, se informa al personal facultativo durante el proceso de petición.

27.- Se estandarizan y se reduce al mínimo el uso de abreviaturas y siglas.

28.- Se aplican en la HCE garantías adicionales, tales como la doble verificación por un segundo especialista, antes de prescribir medicamentos de alto riesgo.

Prácticas recomendadas para la Fase 3: Monitorización de la seguridad

29.- Las métricas clave relacionadas con la HCE (por ejemplo, tasas de anulación) se definen, supervisan y se actúa en consecuencia para optimizar la seguridad y el uso.

 

[1] Del latín “pro re nata” cuyo significado médico es “por razón necesaria”. Se utiliza para identificar un medicamento que puede ser tomado cuando el paciente lo necesite, en lugar de tomarlo en un horario establecido. Como por ejemplo por un dolor repentino, o una pastilla para dormir … etc

Índice de la serie Impacto de las Tecnologías de la Información Sanitarias en la Seguridad del Paciente

Autores:

Grupo de Trabajo 50 Sombras de GEIT. APISA. 2016

Ana I Borrego
Inmaculada Castejón
Ana M Chups
Juan Diaz
Mª Carmen Dominguez
Manuel Jimber
Beatriz Martínez
Manuel Quintas
Diego Rodero
Ana B Sánchez
Luis Santiago Sánchez
Fran Sánchez
Victoria Zafra

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Impacto de las Tecnologías de la Información en la Seguridad del Paciente XI. Guías SAFER. Petición Electrónica con Soporte a la Decisión.

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